dimarts, 29 de març de 2011

Rostres

(95)
Nuestro rostro es la superposición de los rostros de
nuestros antepasados. En el curso de nuestra vida los
rasgos de unos se van haciendo más visibles que los de
otros. Así, de bebés, nos parecemos al abuelo; de niños,
a la madre; de adolescentes, al tío; de jóvenes, al padre;
de maduros, al papa Bonifacio VI; de viejos, a un huaco
Chimú y, de ancianos, a cualquier antropoide. Casi
nunca nos parecemos a nosotros mismos.

Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas.
Editorial Seix Barral, 2007.