dimarts, 17 de desembre de 2013

Pyongyang

Ser norcoreano, como ser indio,
es mucho más que ser un ciudadano
de una parte del mundo. Ser norcoreano
implica –como en el caso de un indio,
aunque con marcadas diferencias en
el sistema de castas– ser sujeto de un 
determinismo social –y político– que 
decide el destino, la clase y las oportunidades
de alimentarse, recibir educación, encontrar
un empleo o simplemente vivir.

El País, 14-12-2013.

Marc Vicens, 2013.