dimecres, 9 de juliol de 2014

Lliris

!Preocupación! Qué pérdida de tiempo. Todos los libros sagrados
tenían razón. Era evidente que la "preocupación" era indicio de
persona primitiva y poco desarrollada espiritualmente. ¿Cómo era
el verso de Yeats sobre los aturdidos sabios chinos? Todas las cosas
se derrumban y se construyen de nuevo. Vetustos ojos centelleantes.
Eso era la sabiduría. La humanidad se había indignado, había llorado
y destruido durante siglos, quejándose de sus enclenques vidas individuales,
cuando... ¿de qué servía todo ese dolor inútil? "Piensa en los lirios del campo".
¿Por qué se preocupaba alguien de algo? ¿No éramos puestos como seres
sensibles sobre la tierra para ser felices en breve tiempo que se nos asignaba?


Donna Tartt, El jilguero.
Traducció de Aurora Echevarría.
Lumen, 2014.

Marc Vicens, 2014.