dijous, 21 de juliol de 2011

Rebaixes

94. 
Entro en la cocina y veo a mi mujer sumergida bajo
centenares de platos, tazas, fuentes, ollas, copas, cubiertos,
coladores, espumaderas, aparatos eléctricos, tratando
de limpiarlos y de ponerlos en orden. Y me digo que no 
hay nada peor que caer bajo la dominación de los objetos.
La única manera de evitarlo es poseyendo lo menos posible.
Toda adquisición es una responsabilidad y por ello una
servidumbre. De ahí que ciertas tribus recolectoras de Australia,
Nueva Guinea, Amazonia, hayan decidido no poseer nada, 
lo que, paradójicamente, no es un signo de pobreza, sino 
de riqueza. Eso les permite la movilidad, la errancia, es decir,
lo que no tiene precio: la libertad.

Julio Ramón Ribeyro. Prosas apátridas. 
Editorial Seix-Barral, 2007.