dimecres, 2 de setembre de 2015

Cognoms

No llegué a descifrar todas las inscripciones, pero al
ver los nombres que aún podían leerse –Hamburger,
Kissinger, Wertheimer, Friedländer, Arnsberg, Frank,
Auerbach, Grunwald, Leuthold, Seeligmann, Hertz,
Goldstaub, Baumblattg y Blumenthal– me vino la idea
de que quizá  lo que los alemanes más envidiaban a los
judíos eran sus hermosos apellidos, tan vinculados al
país y al idioma en que vivían.


W.G. Sebald, Los emigrados.
Editorial Anagrama, 2015.
Traducció de Teresa Ruiz Rosas.

Marc Vicens, 2015.



dimarts, 1 de setembre de 2015

Tornada a casa

Cuando venía se pasaba las tres primeras semanas llorando
de alegría por el reencuentro, y las tres semanas antes de partir
ya lloraba de dolor por la separación. De modo que si se quedaba
más de seis semanas con nosotros disfrutaba, en medio, de cierto
periodo de calma, que solía pasar entretenida con labores manuales;
pero si permanecía menos tiempo, a veces no se sabía a ciencia cierta
si estaba deshecha en lágrimas porque por fin volvía a estar en casa
o porque ya le espantaba el regreso.

W.G. Sebald, Los emigrados.
Editorial Anagrama, 2015.
Traducció de Teresa Ruiz Rosas.


Marc Vicens, 2015.

dimarts, 28 de juliol de 2015

Desconfiança

Los filósofos, los teólogos y los místicos que en la Edad Media se ocuparon
de la belleza no tenían muchos motivos para ocuparse de la belleza femenina,
ya que eran todos hombres de iglesia y el moralismo medieval invitaba a
desconfiar de los placeres de la carne.


Umberto Eco, Historia de la belleza.
Traducció de Maria Pons Irazazábal.
Editorial Lumen.

Marc Vicens, 2015.

dilluns, 27 de juliol de 2015

Monstres

El problema ya lo había abordado san Agustín en un párrafo de La ciudad de Dios:
los monstruos también son criaturas divinas, y en cierto modo pertenecen
también al orden providencial de la naturaleza.
Será misión de muchos místicos, teólogos y filósofos medievales demotrar que,
en el gran concierto sinfónico de la armonía cósmica, los propios monstruos
contribuyen, aunque sea por contraste (como hacen las sombras y los claroscuros
en un quadro), a la belleza del conjunto.

Umberto Eco, Historia de la belleza.
Traducció de Maria Pons Irazazábal.
Editorial Lumen.

Marc Vicens, 2015.