dimecres, 15 d’abril de 2015

Aplaudir al rival

Yo quise ser jugador de fútbol como todos los niños uruguayos.
Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui un "pata dura"
terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso 
de amor no correspondido. También era un desastre en otro sentido:
cuando los rivales hacían una linda jugada yo iba y los felicitaba, 
lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del fútbol moderno.

Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra.
Editorial Siglo XXI, 2006.

Marc Vicens, 2015.