dijous, 15 de setembre de 2011

A ratlla


Se regían por normas ancestrales. Nacían, crecían en el arroyo, 
empezaban a trabajar a los doce años, pasaban por un breve período 
de belleza y deseo sexual, se casaban a los veinte años, empezaban 
a envejecer a los treinta y se morían casi todos ellos hacia los sesenta años. 
El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas 
peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y sobre todo, 
el juego, llenaban su horizonte mental. 
No era difícil mantenerlos a raya.


George Orwell, 1984.
Ediciones Destino, 2003.

Marc Vicens, 2011