dimarts, 4 de setembre del 2012

Ritmes


“Sí, todo es cuestión de ritmo. Cuando trabajas con imágenes, el ritmo puede ser vertiginoso… Dicen que cuando tienes la muerte cerca ves toda tu vida. Pues en esta situación en la que vivo ocurre todo lo contrario. Cuando plantas un árbol no lo estás plantando solo para ti, sobre todo cuando no son árboles frutales. Cada árbol tiene su ritmo, puedes retrasarlo si no lo cuidas bien, pero si lo dejas ir, cada planta desarrolla su propio ritmo interno. Y te ayuda a aportar tu propio ritmo, de modo que no sea el tuyo el que defina el mundo, sino que sean diversos ritmos inspirados por los diferentes momentos del mundo”.

Es como dejar el cuerpo y la vista en silencio; es una venganza contra las imágenes que pasan, como su propia manera de hablar, a una velocidad que nadie puede controlar. “Pero no es únicamente el ritmo. Es la limpieza de la mirada y esa especie de desintoxicación de los sentidos en un mundo en el que estamos agredidos por millones de imágenes, por millones de palabras. Cuando aumentan y crecen los silencios, los descansos, los momentos muertos contribuyen a leer el mundo con una partitura más variada y más equilibrada, no solo con orejeras. Si te quitas las orejeras, miras con 360 grados, eres un testigo privilegiado, pero ya no eres el protagonista, el protagonista son los ritmos que adquieres”.


De la Tate Modern a La Gallinera
Entrevista de Juan Cruz a Vicente Todolí
El País, 2-09-12.

Marc Vicens, 2012.