dimarts, 10 de setembre de 2013

A ratlla

Se regían por normas ancestrales. Nacían, crecían en el arroyo,
empezaban a trabajar a los doce años, pasaban por un breve período
de belleza y deseo sexual, se casaban a los veinte años, empezaban
a envejecer a los treinta y se morían casi todos ellos hacia los sesenta
años. El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos,
las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza
y sobre todo el juego, llenaban su horizonte mental.
No era difícil mantenerlos a raya.

George Orwell, 1984.
Ediciones Destino, 2001.

Marc Vicens, 2013.