dijous, 19 de setembre de 2013

Sí, a darrera hi ha un poble

Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, 
ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.
Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría
después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura
rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo.
Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se 
saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.

Juan Rulfo, Nos han dado la tierra.
El Llano en llamas, 1953.

Marc Vicens, 2013.