dilluns, 27 de juliol de 2015

Monstres

El problema ya lo había abordado san Agustín en un párrafo de La ciudad de Dios:
los monstruos también son criaturas divinas, y en cierto modo pertenecen
también al orden providencial de la naturaleza.
Será misión de muchos místicos, teólogos y filósofos medievales demotrar que,
en el gran concierto sinfónico de la armonía cósmica, los propios monstruos
contribuyen, aunque sea por contraste (como hacen las sombras y los claroscuros
en un quadro), a la belleza del conjunto.

Umberto Eco, Historia de la belleza.
Traducció de Maria Pons Irazazábal.
Editorial Lumen.

Marc Vicens, 2015.