dilluns, 12 de setembre de 2011

GH

–La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. 
Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los
adjetivos, pero también hay centenares de nombres de
los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinónimos.
También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el
empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra?
Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, 
tenemos "bueno". Si tienes una palabra como "bueno" ¿que 
necesidad hay de la contraria, "malo"? Nobueno sirve exactamente
igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria
a "bueno" y la otra no.


George Orwell, 1984.
Ediciones Destino, 2003.


Marc Vicens, 2011